El mensaje de William, director de ADCAM

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El mensaje de William, director de ADCAM

Como todos los años por estas fechas ha venido a visitarnos William Ole Pere Kikanae, líder maasai y fundador de la ONG ADCAM, además de la cara visible del proyecto Maasai de Pikolinos. Durante dos meses, William deja su trabajo en Kenia, para dedicarse a la promoción de los zapatos que realizan las mujeres de su comunidad y el Grupo Pikolinos, una labor muy importante porque además sirve para dar a conocer su entidad, que actualmente da trabajo a más de 1000 mujeres, ha construido un pozo para conseguir agua potable, se han instalado placas solares para poder tener electricidad, y poco a poco, se va cubriendo las necesidades de su pueblo sin abandonar nunca su cultura, algo muy importante que siempre resalta William en sus charlas, porque para él, la tradición y hábitos es lo que hace genuino a su pueblo además de ser consciente de que es la única forma de sobrevivir en la sabana africana, rodeados de animales y bajo las inclemencias de un clima lleno de imprevistos.

Pero sin duda el proyecto más importante para William es el educativo. Durante estos días nos hemos trasladado con él a varios centros educativos para dar a conocer su proyecto, la cultura maasai y sobretodo trasladar un mensaje muy importante. Un mensaje que William siempre deja para el final de su charla y que todos los niños escuchan atentos, en silencio y asintiendo. Es increible ver el poder de William sobre estos chicos y chicas, que después de la excitación del momento, de poder ver a un verdadero guerrero maasai, de haber escuchado como William consiguió llegar a ser líder de su pueblo, de ver los animales que allí habitan e incluso preguntar sobre su equipo de fútbol favorito, todos muestran un real interés sobre lo que William tiene que decirles.

Y es que William cuenta como cuando era pequeño él quería ir a la escuela, y por eso andaba todos los días 25km sin zapatos desde su casa hasta la escuela más cercana. Se levantaba a las 5 de la mañana para estar allí a las 7 am y a pesar de los obstáculos que encontraba en el camino, como animales peligrosos o la lluvia, él quería ir a la escuela y era un buen estudiante. Mientras, William veía como su  madre se esforzaba para que él pudiera estudiar, en Kenia no todos los niños pueden ir a la escuela, las familias pobres no pueden pagar para que sus hijos vayan a la escuela, por lo que ya desde pequeño William pensó que cuando fuera adulto, haría dos cosas; primero, dar poder a la mujer para que ésta pudiera desarrollarse; y segundo, construir una escuela para los niños de familias pobres.

Y así lo hizo, cuando William se convirtió en Jefe Maasai buscó un proyecto en el que las mujeres obtuvieran ingresos para ellas y sus familias y así conseguir ser más independientes, este es el proyecto Maasai junto con Pikolinos. Y, seguido comenzó una escuela, debajo de un árbol, sin sillas, con los niños sentados en las piedras. Pero poco a poco y gracias a fondos recibidos a través de ADCAM ha podido construir su escuela, ahora es un centro grande, con más de 300 niños, muchos de ellos apadrinados a través de la ONG, porque la gran mayoría proviene de familias pobres. Así también, este año, han conseguido ser la escuela número 1 entre todas las que hay en Kenia, por sus excelentes resultados. Y es que los niños y niñas Maasai aprecian el valor de la educación, de la importancia y de la oportunidad que están teniendo, y por eso es importante aprovecharla. Este es el mensaje que William ha trasladado a los niños y niñas de Elche. Les ha dicho que “el mejor regalo que unos padres pueden hacer a sus hijos no son zapatos, ni ropa, ni un balón de futbol, sino la educación” además añade ” y el mejor regalo que vosotros podéis hacer a vuestros padres es estudiar y trabajar duro para conseguir sacar unas buenas notas… es a través de la disciplina y la constancia que se puede conseguir todo lo que uno se propone. Es importante tener un sueño, y centrar todos nuestros esfuerzos en él y trabajando duro, todo se puede conseguir” . Y así es como William lo hizo, él desde pequeño tenía un sueño, y ahora es toda una realidad.

Gracias William, thanks William.