Un viaje a la India repleto de emociones

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Un viaje a la India repleto de emociones

Hace unas semanas nuestra compañera Isabel Marco; junto a Jessica Piñero, Ana Igual, Josefina Fernández, respectivamente directora, fisioterapeuta y logopeda de la Fundación Salud Infantil y Esther Guilabert, directora de IFA. Estuvieron en Anantapur (India), localidad que cuenta con más de 360.000 habitantes y donde la Fundación Vicente Ferrer desarrolla todos sus proyectos.

Las tres han regresado con miles de historias y de fotos, aquí nos cuentan cada una de ellas un pequeño resumen de cómo han vivido este viaje y sus impresiones del proyecto de la Fundación Vicente Ferrer.

ISABEL MARCO

He leído y escrito mucho sobre la Fundación Vicente Ferrer, sus proyectos y los viajes que otras personas han hecho en su sede en Anantapur en la India. La Fundación Juan Perán – Pikolinos lleva colaborando con ellos desde hace muchos años, primero fue en su proyecto de bicicletas, después en la construcción de varias escuelas y ahora mismo en un centro inclusivo para niños con discapacidad auditiva, visual e intelectual. Y este año me tocaba a mí, he pasado cinco días en Anantapur, en la sede de la Fundación Vicente Ferrer más conocida como RDT (Rural Development Trust) y he podido ver todos estos proyectos que he estado leyendo, evaluando y estudiando este tiempo.

Cuando escuchas tanto sobre este país, sobre la Fundación Vicente Ferrer, que por esa carga de información te dejas de impresionar, pero una vez que estás ahí, no sabes por qué, pero empiezas a experimentar un sentimiento entre tristeza y alegría, de impresiones entremezcladas, quieres aprovechar cada momento, retener cada imagen, transmitir a la gente tu agradecimiento… muchas emociones de las cuales no eres consciente hasta que no empiezas a ver las fotos y ves tu cara de alegría.

La Fundación Vicente Ferrer es un paraíso dentro del caos, la suciedad, la falta de educación y sanidad, la opresión de la mujer, etc. Es un lugar donde reina la paz, todo se encuentra en su sitio y las personas son felices. El trabajo de la Fundación ha sido duro, un plato hecho a fuego lento, han sido conscientes que el cambio no es algo que se haga de la noche a la mañana, primero han educado a la gente, les han dado poder, sobre todo a aquellas castas más bajas y a las mujeres. Y les han dado un trabajo, son ellos mismos quienes gestionan todos los proyectos, no hay gente occidental trabajando, solo de voluntarios por un corto periodo de tiempo. Y así es como todo fluye. Trabajar con la Fundación Vicente Ferrer es símbolo de garantía, saben lo que hacen y cómo hacerlo, es por ello que llevan casi 50 años trabajando en la India y ya empiezan a planear su futuro.

Nosotras viajamos cinco chicas, tres de ellas de la Fundación Salud Infantil, con el objetivo de además de conocer los proyectos de cooperación, también con ganas de poder colaborar. Tuvimos la oportunidad de conocer a gente responsables del hospital y a Anna Ferrer y contarle en qué podíamos ayudar, y parece que hemos plantado la semilla para establecer una unión entre ambas fundaciones.

Nos vamos sabiendo que vamos a volver, porque queremos hacer más y conocer mejor los proyectos. Esto ha sido solo una pequeña muestra y nos volvemos contentas porque sabemos qué hacemos una gran labor allí.

 

JOSEFINA FERNÁNDEZ, LOGOPEDA FUNDACIÓN SALUD INFANTIL

Aterrizábamos en Bangalore en nuestro primer viaje a la India, todavía quedaban unas horas hasta nuestro lugar de destino la Fundación Vicente Ferrer situada en Anantapur.

Al cansancio del viaje, poco a poco se fueron uniendo numerosos sonidos de los distintos vehículos, miles de personas, unas trabajando, otras durmiendo y algunas simplemente viendo pasar la vida, olores, vacas paseando por las calles como si de viandantes se tratara, miradas penetrantes, saludos interminables y a pesar de todo este batiburrillo de cosas el estrés no existía para ellos, nosotras éramos otra historia.

La India nos ha puesto a prueba, nos ha roto los esquemas, nos ha emocionado y nos ha aportado su esencia más tradicional y rural.

Pensamientos, reflexiones, impresiones han pasado por nuestras cabezas en un viaje interior marcado por muchas historias y vacío de indiferencia.

Gracias a la Fundación Vicente Ferrer por la gran labor que desempeña y dejarnos poner nuestro granito de arena en la extensa tierra de este país.

La explosión de colores impregnó mis pupilas y la sonrisa de sus gentes mi alma.”

JESSICA PIÑERO, DIRECTORA FUNDACIÓN SALUD INFANTIL

Tras el viaje a la India rural, reiteró mi pensamiento: “la educación y el trabajo en equipo es el motor para el cambio”. 

La primera visita tuvo lugar en el proyecto denominado “de mujer a mujer” que la fundación Vicente Ferrer desarrolla en varias aldeas con mujeres que pertenecen a las castas más desfavorecidas de la India. 

El plan se centra en ofrecer “oportunidades” a aquellas mujeres que de no pertenecer al programa no las tendrían. Coordinadas por una lideresa y organizada en grupos, reciben educación y formación en varios temas. Lo que supone una capacitación profesional y de esta forma optar a puestos de trabajo, obtener ingresos y ser independientes a nivel económico. Así pues, se persigue el empoderamiento de la mujer hindú, en una sociedad donde están vulnerados todos sus derechos. 

La visita despertó en mis sentimientos maravillosos, por ver el interés, esfuerzo y progreso de todas ellas. En su rostro, en su sonrisa y en sus testimonios pude percibir la gratitud que tienen hacia la Fundación y hacia los que la hacemos posible, como es el caso de la Fundación Juan Perán Pikolinos”.

 

ESTHER GUILABERT, DIRECTORA DE IFA

La India, el país de los mil colores. Una tierra tan caótica como extraordinaria, capaz de lo peor pero sobre todo de lo mejor. Hemos sido testigos privilegiadas en boca de sus protagonistas de historias terribles pero con final feliz gracias a la intervención de un hombre venerado como un dios, pero un dios de los de carne y hueso, que ha dejado un legado tan tangible, que se puede ver y sentir, un legado que se traduce en un futuro de progreso y bienestar. Educación, solidaridad, fortaleza y valentía son los valores que hemos visto en los ojos de mujeres y niños. Una suerte habernos podido sumergir durante unos días en la cultura de la India y una suerte haber emprendido la aventura con un grupo de mujeres tan maravilloso, que espero que haya llegado a mi vida para quedarse”.